La Salvación es gratuita

La lectura del evangelio de san Juan 3, 14 – 21 del 4º domingo de cuaresma de 2015 nos hace saber bien que la salvación es en su totalidad gratuita de parte de Dios y nadie al ser creado por Dios debe perecer. De hecho la idea original de Dios cuando creó el hombre era para que después de conocerlo, amarlo y servirlo pueda vivir con él en el reino de los cielos. (cf. Artículo 1 de catecismo de la iglesia católica) es una garantía que hay una esperanza de una vida sin desafíos como la que hay en este mundo corrupto y violento mencionando solo pocas de las maldades que se ven.

Sin embargo, esta salvación aunque sea gratuita, debe haber una colaboración del ser humano; “Dios que te creó sin ti, pero no te puede salvar sin ti.” (San Agustín) Esta colaboración es la que san Juan en su evangelio llama “creer en Jesús” "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3, 16-17). La pregunta que se plantearía aquí es ¿para san Juan que es creer? Seguro que mucha gente creyó en él, o sea en su existencia, pero perdieron la salvación. Hay que saber que la fe implica asimilar el mensaje del evangelio y vivirla con alegría en la vida diaria.

Lo curioso es que Jesús termina diciendo que unos son condenados YA. ¿Cómo puede un Dios hablar de condenación? "El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios" (vs. 18). Jesús quiere decir que al no creyente nunca le llega buena vida porque ha tomado como su opción de vida las tinieblas y ha rechazado la luz; ha preferido la guerra, conflicto y violencia en lugar de paz; quiere practicar el odio cuando se le quiere vivir con amor y como hermanos, busca la disociación en lugar de reconciliación.   

El texto termina en el versículo 21 mostrando como evitar la vida de las tinieblas. Es solo practicar la verdad (que es Jesús mismo) eso da fe que sus palabras y obras son hechas en Dios. Nos deja con inquietud que le dejó a Nicodemo… 

¿Dónde estoy yo? ¿En la luz o en la tiniebla?  

 

Padre Irungu Mungai Patrick, i.m.c.

Modificado por última vez en Miércoles, 22 Abril 2015 12:20

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